Este fin de semana he tenido la oportunidad de vivir desde muy cerca una de esas citas deportivas que dejan huella en la ciudad. La gran final del Waterpolo Kids Tour 2026 ha vuelto a llenar las piscinas ilicitanas de deporte, compañerismo y muchas emociones compartidas dentro y fuera del agua.
Las imágenes hablan por sí solas. Goles celebrados entre abrazos, paradas imposibles, equipos animándose desde la grada y familias siguiendo cada partido con la misma intensidad que los jugadores. Todo ello ha convertido nuevamente a Elche en uno de los grandes referentes nacionales del waterpolo base.
La Superfinal del torneo se ha disputado entre las instalaciones de la Universidad Miguel Hernández, la piscina del Esperanza Lag y la piscina exterior de la Ciudad Deportiva, confirmando una vez más la capacidad organizativa de Elche para albergar grandes eventos deportivos de ámbito nacional.
Durante cuatro días, la ciudad ha recibido a cerca de 700 jóvenes deportistas repartidos en alrededor de 60 equipos de categorías benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil, tanto masculinas como femeninas, llegados desde numerosos puntos de la geografía española. Elche se ha convertido así en el gran punto de encuentro del waterpolo formativo nacional y en el escenario donde cientos de niños y niñas han compartido mucho más que partidos.
Por las piscinas ilicitanas se han mezclado durante estos días acentos procedentes de distintos rincones del país, convirtiendo la competición en una auténtica convivencia deportiva y familiar. Jugadores, entrenadores y acompañantes han llenado hoteles, restaurantes y comercios de la ciudad, generando además un importante movimiento económico y turístico para Elche.
Porque al final, más allá de quién gana o quién levanta la copa, lo que permanece son las experiencias compartidas, las nuevas amistades y los recuerdos que estos jóvenes deportistas se llevan de su paso por Elche. Quedan las amistades nacidas entre jugadores de clubes diferentes, las fotografías de equipo junto a las palmeras y el recuerdo de unos días que muchos de estos jóvenes deportistas seguramente conservarán durante años.
El ambiente vivido durante la jornada final volvió a demostrar que el deporte base es mucho más que competición. Es aprendizaje, convivencia, respeto y compañerismo. Valores que se respiraban en cada piscina, en cada grada y en cada celebración.
Mientras los equipos recogían sus medallas y se despedían hasta la próxima temporada, quedaba una sensación compartida entre muchos de los presentes: el Waterpolo Kids Tour y Elche ya forman parte de una misma historia dentro del calendario nacional del waterpolo base.
Y viendo la ilusión con la que se ha vivido esta edición, todo apunta a que esa historia seguirá escribiéndose durante muchos veranos más.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS