Hay lugares que no solo se visitan… se sienten. Y cuando uno llega a Guadix entiende enseguida que está ante uno de esos rincones donde la historia no se conserva en vitrinas, sino que sigue latiendo bajo los pies.
Porque aquí la tierra no es solo paisaje. Es arquitectura, refugio, memoria, identidad… y vida.
En esta ciudad del noreste granadino conviven restos romanos, fortificaciones andalusíes, templos monumentales y barrios enteros excavados en cerros de arcilla. Todo forma parte de un mismo relato continuo que atraviesa siglos y civilizaciones.
Y si hay un símbolo que resume esa relación íntima entre el ser humano y el terreno que habita, ese es el conjunto de las Cuevas de Guadix, uno de los paisajes habitados más singulares de Europa.
Una ciudad con raíces profundas desde Acci romana hasta la Accitania histórica
Para comprender Guadix hay que empezar por su nombre antiguo. En época romana la ciudad fue Acci, una colonia de gran relevancia estratégica en el sureste peninsular. De ese nombre deriva el término histórico Accitania, denominación utilizada durante siglos para referirse al territorio y a la identidad cultural vinculada a la ciudad.
El gentilicio actual, accitano, nace precisamente de esa herencia romana.
Esta continuidad histórica explica por qué Guadix ha sido siempre un enclave habitado de forma ininterrumpida. Romanos, visigodos, andalusíes y cristianos dejaron su huella sobre el mismo territorio, modelando un paisaje urbano donde cada época se superpone a la anterior.
Un ejemplo claro de ese pasado romano es el teatro construido en el siglo I d. C., descubierto en 2007 durante obras urbanas. Su hallazgo confirmó la importancia de Acci dentro del sistema urbano romano y hoy funciona como espacio cultural al aire libre, reforzando el carácter histórico de la ciudad.
La Alcazaba y el poder medieval que dominaba el territorio
Sobre el perfil urbano se alza la imponente Alcazaba de Guadix, fortaleza de origen andalusí construida entre los siglos XI y XII.
Su posición estratégica permitía controlar el territorio circundante y proteger uno de los enclaves más importantes del antiguo Reino de Granada. Aún hoy domina visualmente la ciudad, recordando la etapa medieval que transformó definitivamente el urbanismo accitano.
La Catedral de Guadix símbolo del renacer cristiano tras la Reconquista
Tras la incorporación del territorio a la Corona de Castilla, Guadix experimentó una profunda transformación religiosa y urbana. El símbolo más visible de ese nuevo periodo es la majestuosa Catedral de Guadix.
Construida entre los siglos XVI y XVIII, combina elementos renacentistas y barrocos y está considerada uno de los templos más monumentales de la provincia de Granada. Su presencia define el skyline urbano y representa la consolidación cristiana tras la etapa nazarí.
La catedral no sustituyó el pasado… se superpuso a él. Como ocurre con toda la ciudad.
Las Cuevas de Guadix una respuesta humana al clima y a la historia
El gran icono de Guadix sigue siendo su paisaje troglodita. Miles de viviendas excavadas en cerros de arcilla forman barrios enteros donde la vida transcurre bajo tierra desde hace siglos.
Aunque existen precedentes antiguos, el gran desarrollo del hábitat excavado se produjo tras la caída del Reino Nazarí. Parte de la población desplazada de la ciudad amurallada encontró en los cerros arcillosos un refugio rápido, seguro y térmicamente perfecto.
Con el tiempo, lo que comenzó como solución de supervivencia se convirtió en modelo de vivienda estable.
Hoy estas casas mantienen una temperatura prácticamente constante durante todo el año —frescas en verano y templadas en invierno— gracias a las propiedades naturales del terreno. Este comportamiento térmico convierte al conjunto en un referente internacional de arquitectura bioclimática tradicional.
Ingeniería popular cómo se construían las cuevas para durar siglos
Las viviendas no se excavaban de forma improvisada. Existía un conocimiento técnico transmitido durante generaciones.
El método tradicional, llamado picado, consistía en excavar progresivamente desde la entrada hacia el interior, creando espacios abovedados sin ángulos rectos para distribuir el peso del terreno. Las paredes curvas evitaban tensiones estructurales.
Las famosas chimeneas blancas que emergen sobre los cerros no son solo decorativas: forman parte de un sistema de ventilación natural que renueva continuamente el aire interior mediante diferencias de temperatura y presión.
Si se mantienen correctamente, estas estructuras pueden durar siglos. Muchas lo han hecho.
Fe bajo tierra una iglesia excavada en el corazón del barrio troglodita
La vida subterránea en Guadix nunca fue solo doméstica. También tuvo dimensión espiritual.
En pleno barrio troglodita se encuentra la Iglesia Cueva de Nuestra Señora de Gracia, un templo excavado en el propio cerro que funciona como parroquia real del barrio.
Su interior mantiene paredes curvas y temperatura estable, como cualquier vivienda cueva. Durante generaciones aquí se celebraron sacramentos, reuniones comunitarias y vida parroquial cotidiana.
Su existencia demuestra que el mundo subterráneo accitano fue siempre un espacio plenamente habitado y organizado, no un refugio marginal.
Vida cotidiana ayer y hoy dentro de la tierra
Durante siglos, familias enteras vivieron en estas cuevas con total normalidad. Cocinas, dormitorios, establos y espacios de trabajo se distribuían según la estabilidad térmica del interior.
En el siglo XX muchas cuevas se asociaron erróneamente a pobreza y marginalidad, pero en las últimas décadas han sido rehabilitadas con todo tipo de comodidades modernas.
Hoy conviven viviendas habituales, alojamientos turísticos y espacios culturales, en un proceso de revalorización patrimonial que ha transformado la percepción de este modo de vida.
Un paisaje troglodita que no termina en el barrio principal
Además de los grandes barrios urbanos, existen numerosas cuevas dispersas por el territorio: en laderas, barrancos y zonas agrícolas.
Muchas fueron viviendas rurales vinculadas a explotaciones agrarias; otras funcionaron como refugios, almacenes o establos. Algunas siguen habitadas, otras permanecen abandonadas, pero todas forman parte del paisaje cultural tradicional de la comarca.
Guadix no está sola el universo de las cuevas en el norte de Granada
La cultura troglodita se extiende por gran parte del altiplano granadino. Además de Guadix, existen importantes conjuntos de viviendas excavadas en localidades como Baza o Caniles, así como en numerosos municipios del entorno.
Se estima que en la provincia hay decenas de miles de casas cueva repartidas en más de una veintena de localidades, lo que convierte a esta zona en una de las mayores concentraciones de arquitectura excavada de Europa.
Tradiciones vivas identidad que se celebra cada año
La identidad accitana no se limita a la arquitectura. También se expresa en celebraciones profundamente arraigadas como el Cascamorras, fiesta compartida con la vecina Baza y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Cada año miles de personas participan en esta tradición que resume la fuerza cultural del territorio.
Patrimonio sostenible del pasado al futuro
Hoy Guadix es un referente internacional en turismo cultural y arquitectura sostenible. Sus cuevas representan una forma de habitar que anticipó principios que hoy se consideran esenciales: eficiencia energética, integración paisajística y aprovechamiento del medio natural.
La ciudad demuestra que tradición y sostenibilidad pueden ir de la mano.
Un destino donde la historia sigue respirando
Guadix no es solo un lugar con pasado. Es un espacio donde ese pasado sigue activo, visible y habitable.
Desde la Accitania romana hasta la catedral renacentista, desde la fortaleza andalusí hasta la iglesia excavada, desde los barrios subterráneos hasta las cuevas dispersas del campo… todo forma parte de un mismo relato humano que ha sabido adaptarse al terreno sin renunciar a su identidad.
Y quizá por eso, cuando uno camina entre las chimeneas blancas que emergen del cerro, entiende que aquí la historia no está enterrada. Está viva.
Paco Ciclón / AFPRESS

