La Entrada Cristiana llena de música, color y emoción el corazón de las Fiestas de Agosto

Las calles de Elche volvieron a convertirse ayer, lunes 10 de agosto, en el gran escenario de una de las citas más esperadas de las Fiestas de Agosto. A las ocho de la tarde, la Entrada Cristiana de la Asociación Festera de Moros y Cristianos de Elche tomó el relevo de los actos celebrados durante los días anteriores y llevó hasta el corazón de la ciudad el sonido de las bandas, el color de los trajes festeros y la emoción de quienes viven estas fiestas desde dentro.

El desfile partió de Reina Victoria para continuar por Plaça i Baix y la Corredora hasta alcanzar Puente Ortices, un recorrido ya inseparable de las grandes entradas de Moros y Cristianos. Durante el trayecto, los festeros fueron ocupando las calles del centro y ofreciendo al público una sucesión de escuadras, trajes, música y formaciones que hicieron visible, una vez más, el enorme trabajo que existe detrás de cada entrada.

La jornada del lunes estaba marcada oficialmente por la Entrada Cristiana a las 20:00 horas. El programa de la Asociación Festera de Moros y Cristianos establece que en los años pares, como este 2026, corresponde al bando cristiano protagonizar la entrada del día 10 de agosto. Además, la comparsa que ostenta la Capitanía es la encargada de abrir el desfile.

Y este año esa responsabilidad correspondía a la comparsa Filá Boscos, a la que pertenece la Capitana Cristiana 2026, Asunción del Carmen Pérez Quiles. La Capitana comparte los cargos principales de estas fiestas con el Capitán Moro, José Carlos Giner Barrero, y el Abanderado de la Asociación, José Antonio Mateo Quiles. Los tres fueron presentados oficialmente como los cargos de las Fiestas de Agosto 2026.

Una tradición que vuelve a ocupar las calles

Hablar de la Entrada Cristiana de Elche es hablar de una tradición que forma parte de la identidad festera de la ciudad. La propia Asociación Festera de Moros y Cristianos sitúa los primeros antecedentes documentales de estas celebraciones en 1744, aunque explica que la fiesta adquirió una nueva dimensión en 1977 con la creación de la actual Asociación Festera de Moros y Cristianos.

Desde entonces, las fiestas han ido consolidándose y creciendo con la participación de distintas comparsas de ambos bandos. En la actualidad, el bando cristiano está integrado por Estudiantes, Astures, Filá Boscos, Caballeros Halcones, Caballeros Templarios, Piratas y Llauraors d’Elx.

Cada una de ellas aporta su propia personalidad a la fiesta, pero todas forman parte de una misma representación colectiva que durante estos días transforma las calles de la ciudad. La Entrada no es únicamente un desfile. Detrás de cada traje, cada escuadra y cada paso hay meses de preparativos, reuniones, ensayos y trabajo compartido.

La propia Asociación resume ese sentimiento cuando explica que llega un momento en el que los tambores, las cornetas, las primeras notas de las bandas y el movimiento de la bandera hacen que todo el esfuerzo de un año se convierta finalmente en realidad.

La música como protagonista de la noche

Si hay algo que resulta imposible separar de una Entrada de Moros y Cristianos es la música. Las calles del centro se convierten durante el desfile en un espacio en el que las marchas festeras acompañan cada formación y marcan el ritmo de las escuadras.

La música festera tiene además una presencia especial dentro de la Asociación. El programa de 2026 comenzó precisamente el 7 de agosto con la Entrada de Bandas y la interpretación del himno oficial de Moros y Cristianos “Elche 1977”, obra de Francisco Valor Llorens. Aquella jornada sirvió para poner en marcha oficialmente los principales actos de la Asociación dentro de las Fiestas de Agosto.

Tres días después, la música volvió a ser una de las grandes protagonistas de la Entrada Cristiana, acompañando el avance de los festeros desde Reina Victoria hasta Puente Ortices.

El centro histórico como escenario festero

El recorrido elegido para la Entrada Cristiana permite que el desfile atraviese algunos de los espacios más reconocibles del centro de la ciudad. Reina Victoria, Plaça i Baix y la Corredora forman un eje habitual de los grandes desfiles de las fiestas, antes de llegar a Puente Ortices.

Especialmente significativo resulta el paso por Plaça i Baix y la Corredora, donde el desfile se encuentra con uno de los espacios de mayor concentración de público y donde la fiesta se vive de una manera especialmente cercana.

A diferencia de otros actos que se desarrollan en escenarios concretos, la Entrada convierte la propia ciudad en escenario. Las calles, los balcones y las plazas pasan a formar parte de la fiesta y permiten contemplar el desfile desde diferentes perspectivas.

Para quienes participan, es el momento de mostrar el trabajo realizado durante meses. Para quienes observan, es una oportunidad de disfrutar de una fiesta que combina música, indumentaria, tradición y espectáculo.

Una Capitanía Cristiana muy vinculada a la fiesta

La Capitana Cristiana 2026, Asunción del Carmen Pérez Quiles, pertenece a la Comparsa Filá Boscos. Su trayectoria festera se inició en el año 2000 en la Comparsa Benimerines y posteriormente pasó a formar parte de la familia de Filá Boscos, donde ha desarrollado diferentes responsabilidades dentro de su junta directiva y ha participado en distintas escuadras.

Su elección como Capitana Cristiana ha situado este año a Filá Boscos al frente del bando cristiano y, de acuerdo con la organización de la fiesta, también ha hecho que la comparsa encabece la Entrada Cristiana.

Al otro lado de los cargos principales se encuentra el Capitán Moro, José Carlos Giner Barrero, integrante de la comparsa Abbasies, mientras que José Antonio Mateo Quiles, también de Abbasies, ejerce como Abanderado de la Asociación.

Son los rostros que representan este año a la Asociación, pero detrás de ellos se encuentra el conjunto de festeros y festeras que hace posible que los actos puedan salir a la calle.

Una fiesta que se construye durante todo el año

La Entrada Cristiana es solamente uno de los grandes momentos de un calendario festero mucho más amplio. El programa de 2026 comenzó el 25 de julio con la cena de proclamación de los capitanes y el abanderado y continuó el 1 de agosto con el Avís de Festa y el homenaje a los cargos honoríficos.

Después llegaron la entrega de premios del VII Concurso de Escaparatismo y Ambientación Comercial, la Entrada de Bandas, la interpretación del himno oficial, la Entraeta y el Pregón de Fiestas.

El 8 de agosto tuvo lugar la Entrada Mora. El día 9 se celebraron el Alardo, el Desfile Infantil y las Embajadas Mora y Cristiana en el entorno del Palacio de Altamira. Y ayer, 10 de agosto, fue el turno de la Entrada Cristiana.

El calendario de la Asociación continuará hoy, 11 de agosto, con la Diana Libre, el almuerzo festero, la mascletà, el bautizo de neófitos, el acto de bendición de los moros y la Procesión Ofrenda. Con la llegada de la imagen de la Virgen de la Asunción a la Basílica de Santa María finalizarán los actos oficiales de la Asociación de Moros y Cristianos de las Fiestas de 2026.

La fotografía de una noche festera

Ayer tuve la oportunidad de recorrer el itinerario con mi cámara y comprobar de cerca algo que resulta difícil explicar solamente con palabras. Una Entrada de Moros y Cristianos se escucha, se ve y también se siente.

Hay momentos que duran apenas unos segundos: una escuadra que gira, una mirada entre compañeros, una bandera que avanza, una banda que inicia una marcha, una familia que contempla el desfile desde la acera o un festero que, después de meses de preparación, disfruta finalmente de ese instante para el que tanto ha trabajado.

Son precisamente esos pequeños momentos los que intento guardar con la cámara.

Más allá de las fotografías, lo verdaderamente importante de una noche como la de ayer es que la fiesta volvió a salir a la calle. Las comparsas cristianas, sus festeros y festeras, las bandas de música y todas las personas que hacen posible el desfile volvieron a llenar de vida el centro de la ciudad.

La Entrada Cristiana volvió a recordar que las fiestas no se construyen únicamente con grandes espectáculos. Se construyen con personas, con familias, con amigos, con generaciones que comparten una misma tradición y con muchas horas de trabajo que terminan teniendo su recompensa cuando llega el momento de desfilar.

Y ayer, durante unas horas, Reina Victoria, Plaça i Baix, la Corredora y Puente Ortices volvieron a ser territorio de la fiesta cristiana.

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS

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