La Policía Local intervino este martes en una parcela de 8.000 metros cuadrados mientras el Ayuntamiento mantiene su operativo para controlar los aparcamientos del entorno del aeropuerto
El Ayuntamiento de Elche continúa actuando sobre las campas de aparcamiento de vehículos que se han extendido en los últimos años alrededor del aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández. La última intervención se ha producido en Torrellano Alto, donde la Policía Local clausuró este martes una instalación de 8.000 metros cuadrados con capacidad para albergar hasta 1.000 coches.
La actuación se enmarca en el dispositivo municipal para comprobar la situación administrativa de estas parcelas y evitar que continúen funcionando instalaciones que no reúnen las condiciones exigidas por la normativa.
El nuevo cierre llega después de otras intervenciones en distintas zonas del municipio. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, ya se han clausurado cuatro campas, se ha impedido la apertura de una quinta y sigue en tramitación judicial el procedimiento para cerrar una sexta. En conjunto, las instalaciones afectadas tienen capacidad para más de 5.000 vehículos.
Inspecciones y requerimientos a los titulares
El control de estas instalaciones se ha intensificado desde la primavera. El Ayuntamiento inició el 23 de abril medidas destinadas a frenar la apertura de nuevas campas en el entorno del aeropuerto, al tiempo que puso en marcha actuaciones para comprobar las condiciones en las que funcionan las ya existentes.
Desde entonces, se han inspeccionado más de un centenar de campas y la Policía Local ha realizado más de 50 inspecciones. Además, se han enviado 46 requerimientos para que los responsables de estas actividades aporten la documentación necesaria y acrediten que cumplen las condiciones exigibles.
El procedimiento incluye visitas de los servicios técnicos y de la Policía Local, la identificación de los titulares y la comprobación de las autorizaciones. Cuando se requiere documentación adicional, los responsables deben presentar una memoria descriptiva de la actividad y un certificado técnico que acredite el cumplimiento de los requisitos.
Después, cada expediente se analiza de manera individual y se concede audiencia a los interesados antes de adoptar las medidas que correspondan. En los casos en los que se determine que no se cumplen las condiciones exigidas, el procedimiento puede desembocar en la clausura de la instalación.
El Ayuntamiento prepara una regulación específica
El problema también tiene una dimensión urbanística. El Plan General de Ordenación Urbana de 1998 no contempla expresamente este uso de aparcamiento en suelo no urbanizable entre las actividades autorizables mediante Declaración de Interés Comunitario.
Por este motivo, el Ayuntamiento trabaja en un Plan Especial que permita definir dónde podrán instalarse estas campas y bajo qué condiciones. La futura regulación deberá establecer criterios para ordenar la actividad y garantizar su integración en el entorno, tanto desde el punto de vista territorial como ambiental y paisajístico.
La intención municipal es ordenar una actividad relacionada con los servicios del aeropuerto sin permitir que su crecimiento quede al margen de la normativa urbanística.
Las clausuras y los requerimientos forman parte de un proceso que todavía continúa. Mientras se tramita la regulación específica, el Ayuntamiento mantiene las inspecciones para comprobar la situación de las instalaciones y actuar en aquellos casos en los que proceda.