Pedir cita médica en El Toscar se convierte en una carrera de obstáculo

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Si tuviera que contar cómo se vive la salud en Elche a comienzos de 2026, empezaría con algo que muchos vecinos repiten con frustración: «La aplicación funciona… pero no hay citas». Porque en el Centro de Salud El Toscar, uno de los ambulatorios más concurridos de nuestra ciudad, la gestión de citas se ha convertido en un problema aún más grave que la propia enfermedad.

Este centro, situado en la calle Vicente Fuentes Sansano y referente para decenas de miles de personas, forma parte del Departamento de Salud del Vinalopó, gestionado por Vinalopó Salud bajo concesión administrativa. Allí, los servicios básicos de consulta, prevención y seguimiento de enfermedades crónicas conviven con un malestar ciudadano que ha ido creciendo sin pausa.

Y es que, más allá de los buenos profesionales que día a día atienden a quien llega —a quienes los pacientes solo pueden elogiar por su cercanía y dedicación— la realidad de la gestión de citas se ha convertido en una pesadilla logística.

Quienes intentan pedir cita a través de la app oficial (YoSalud / Ribera Salud) cuentan que, aunque la plataforma permite evitar colas y mirar resultados, muchas veces aparece el temido mensaje de «no hay citas disponibles», o el calendario queda bloqueado durante semanas sin opciones reales para reservar una consulta. Esta situación no es anecdótica; es la experiencia diaria de padres y abuelos que no entienden por qué la tecnología resulta inútil si no hay médicos disponibles detrás del sistema para asignar las horas.

Y si la vía digital falla, queda acudir al mostrador. Allí se repite otro escenario dolorosamente cotidiano: colas desde primera hora de la mañana, pacientes que esperan horas para conseguir uno de los escasos huecos que quedan en las agendas del día. Muchos lo ven como “la última esperanza”, cuando ni la app ni el teléfono responden.

Porque no se trata solo de cómo se pide la cita, sino de cuándo se puede conseguir. Las demoras para ver a un médico de familia oscilan entre 7 y 15 días, y en momentos de saturación pueden extenderse incluso más. Ese plazo, que para cualquier persona con una dolencia puede ser angustioso, es especialmente frustrante cuando lo que quieres es una simple receta o una revisión que no puede esperar semanas.

El problema tiene también un contexto más amplio. Distintos partidos políticos y colectivos locales han advertido de que la atención primaria en el área del Vinalopó —del que depende El Toscar— presenta una de las ratios más altas de pacientes por profesional sanitario de toda la Comunidad Valenciana. Esto quiere decir que, mientras la demanda sube, los cupos de trabajo siguen creciendo y los profesionales se ven desbordados, con agendas que superan con frecuencia los 40 o 50 pacientes al día.

Y aunque algo así puede sonar a cifra burocrática, para quienes viven en nuestros barrios es una realidad que duele: cita tras cita que no llega, madres que terminan llevando a sus hijos al Hospital Universitario del Vinalopó porque no encuentran hueco en pediatría, o personas mayores que dejan de insistir porque ya han agotado llamadas, intentos digitales y madrugones.

No se trata de negar los avances ni de ignorar que, en ocasiones, hay mejoras parciales en otros frentes sanitarios —como la reducción de listados de espera quirúrgicos en el hospital comarcal vecino— pero sí de mirar de frente a una atención primaria que está perdiendo su función central de puerta de entrada al sistema de salud.

Es momento de que las administraciones y quienes gestionan nuestra sanidad escuchen con urgencia a quienes sufren la falta de disponibilidad de citas, a quienes viven con incertidumbre cada día, y a los profesionales que, pese a su dedicación, no pueden ofrecer lo que no tienen tiempo ni recursos para dar.

Porque la sanidad en el Toscar no es solo una app que funciona. Es, sobre todo, pacientes esperando una atención que se retrasa demasiado.

Paco Ciclón / Vecino de Elche y testigo de nuestras historias cotidianas

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