A la una de la madrugada, cuando Santa Pola llevaba ya muchas horas viviendo su día grande, el cielo sobre la Playa de Levante volvió a convertirse en el escenario de uno de los momentos más esperados de sus Fiestas Patronales. Desde el espigón se disparó el gran castillo de fuegos artificiales que puso el punto final a las celebraciones en honor a la Virgen de Loreto, con una potente bomba final como último estruendo de una noche marcada por la pólvora.
No era un acto más dentro del programa. El Ayuntamiento había reservado para la madrugada del 8 al 9 de septiembre el cierre pirotécnico de unas fiestas que se habían prolongado desde finales de agosto y que tienen la consideración de Fiestas de Interés Turístico Autonómico. La programación oficial situaba expresamente a la una de la madrugada el último castillo de fuegos artificiales desde el espigón de la Playa de Levante, con la tradicional bomba como colofón.
Y así ocurrió. Tras una jornada que había comenzado con los actos religiosos dedicados a la patrona, que había continuado con la mascletà de mediodía y que por la tarde había llevado a la Virgen de Loreto por las calles de Santa Pola en la solemne procesión, la pólvora volvió a ser protagonista para despedir oficialmente las fiestas.
El mar volvió a ser el escenario
La elección del espigón de la Playa de Levante no es casual. Desde este punto, los fuegos tienen como fondo el Mediterráneo y permiten contemplar el espectáculo tanto desde buena parte del litoral como desde diferentes puntos del municipio.
Ayer por la noche, las explosiones se reflejaron sobre el agua mientras las diferentes secuencias de colores fueron ocupando el cielo. Las fotografías tomadas desde la otra orilla de la bahía permiten apreciar precisamente esa combinación entre fuego, mar y oscuridad que convierte este disparo en uno de los momentos más visuales de las fiestas santapoleras.
Pero más allá de la imagen, el espectáculo tiene un significado muy concreto dentro del calendario festivo: es el último gran acto de unas celebraciones que durante ocho días han combinado Moros y Cristianos, desfiles, música, actos religiosos y numerosos espectáculos pirotécnicos.
Fuegos Artificiales Hermanos Ferrández estuvo al frente del disparo
La empresa encargada del suministro y disparo correspondiente al Lote 1 de las Fiestas Patronales 2026 fue Fuegos Artificiales Hermanos Ferrández, S.L., según la adjudicación publicada para la contratación municipal de la pirotecnia de las fiestas.
La empresa fue la responsable de la parte correspondiente a las Fiestas Patronales dentro del contrato municipal de pirotecnia, mientras que el segundo lote, destinado a otros acontecimientos municipales, fue adjudicado a otra empresa.
Una noche para cerrar ocho días de fiesta
El 8 de septiembre es el día grande de Santa Pola. La jornada está dedicada a la Virgen de Loreto y concentra algunos de los actos con mayor carga tradicional y religiosa de las fiestas.
La programación oficial incluyó por la mañana la misa solemne en el Patio de Armas del Castillo-Fortaleza y el canto del Motete, seguido de una potente mascletà. Por la tarde llegó la solemne procesión de la patrona y, ya de madrugada, el gran castillo de fuegos desde el espigón. El programa describía expresamente la bomba final como el elemento encargado de cerrar la fiesta hasta el año siguiente.
Ese último estruendo tiene algo especial. Durante unos minutos, Santa Pola mira hacia el mar y al cielo, y después llega el silencio. Es la señal inequívoca de que las fiestas han terminado.
Este año, además, el cierre llegó después de una programación en la que la pólvora ha tenido una presencia constante. El Ayuntamiento destaca precisamente las mascletàs y los castillos de fuegos artificiales entre los elementos más característicos de estas celebraciones patronales.
El último estallido antes de volver a la normalidad
Hay momentos de las fiestas que se viven de una manera diferente cuando uno está detrás de una cámara. El castillo de ayer fue uno de ellos, pero la importancia del espectáculo no está únicamente en conseguir una buena fotografía.
Lo verdaderamente importante es lo que sucede alrededor: familias mirando al cielo, grupos de amigos buscando un lugar desde el que contemplar el disparo, el sonido de cada explosión llegando desde el espigón y el reflejo de los colores sobre el Mediterráneo.
Después de tantos días de actividad, Santa Pola bajó ayer el telón de sus fiestas con pólvora. Y lo hizo siguiendo una tradición que vuelve a repetirse cada septiembre: el último castillo, la última bomba y ese instante en el que, después del estruendo, todo queda en silencio.
Hasta el próximo año.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS