La pieza, hallada junto a un fragmento de columna durante las excavaciones de la Plaça de la Fruita, se conserva en el MAHE y aporta nuevas pistas sobre la historia del conjunto arqueológico situado frente al Mercado Central.
Hay hallazgos que ayudan a completar la historia de una ciudad sin necesidad de grandes monumentos ni de objetos espectaculares. A veces, basta con una pieza de piedra que ha permanecido oculta durante siglos para abrir nuevas preguntas sobre quienes vivieron aquí antes que nosotros.
Eso es lo que ha ocurrido en los Baños Árabes de la Plaça de la Fruita, frente al Mercado Central de Elche. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz un capitel de origen andalusí acompañado de un fragmento de fuste de columna. Los primeros estudios sitúan el capitel entre el siglo X y principios del XI, una época que ayuda a comprender mejor el pasado islámico de la ciudad.
El hallazgo se ha dado a conocer este martes, 27 de octubre, y las dos piezas se encuentran en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE), donde se conservan para continuar con su estudio.
Una pieza con decoración de tradición islámica
El capitel presenta un estilo corintizante y conserva dos coronas de hojas simplificadas. Los primeros trabajos de limpieza también han permitido identificar motivos geométricos que podrían aportar nuevas pistas sobre su origen.
El arqueólogo municipal, Víctor Cañavate, ha explicado que las características de la pieza apuntan a una cronología comprendida entre el siglo X y principios del XI. Entre los elementos que están siendo estudiados figura una decoración que podría corresponder a escritura cúfica, una forma de escritura árabe utilizada en el mundo islámico medieval. Esa posible interpretación todavía requiere análisis y no debe darse por confirmada.
Junto al capitel apareció un fragmento de fuste de columna de sección hexagonal que también conserva señales de elaboración.
El alcalde, Pablo Ruz, ha destacado la importancia del descubrimiento para el patrimonio arqueológico de la ciudad y ha defendido la necesidad de seguir investigando y dando a conocer los vestigios de su pasado.
Las piezas fueron reutilizadas siglos después
Uno de los aspectos más interesantes del hallazgo es que el capitel y el fragmento de columna no aparecieron en su emplazamiento original. Ambos habían sido reutilizados como material de relleno durante una reforma de época cristiana.
Este detalle permite apreciar cómo los edificios históricos cambian con el paso del tiempo. Elementos que en una época tuvieron una función arquitectónica pueden acabar incorporados a otras construcciones, lo que complica reconstruir su posición y uso originales.
Por eso, aunque el capitel aporta información valiosa sobre el arte y la arquitectura de época andalusí, todavía no puede afirmarse con seguridad dónde estuvo colocado inicialmente ni si formó parte de los propios baños.
Su estudio permitirá profundizar en esas cuestiones y determinar qué información puede aportar sobre la evolución histórica de este enclave.
Los baños siguen revelando cómo era la ciudad andalusí
El capitel no es el único elemento de interés que ha aparecido durante las excavaciones. Los trabajos también han permitido documentar espacios e instalaciones relacionados con el funcionamiento de los baños, como una leñera, un horno, una bañera de inmersión de agua caliente y unas escaleras que comunicaban con dependencias situadas bajo la calle actual.
En conjunto, estos restos ayudan a reconstruir cómo se organizaba el edificio y qué espacios se utilizaban en sus distintas actividades.
Los Baños Árabes de la Plaça de la Fruita forman parte de un proyecto de recuperación arqueológica vinculado a la intervención en el entorno del Mercado Central. El Ayuntamiento recibió en abril de 2026 la autorización de la Conselleria de Cultura para avanzar en la recuperación y musealización del conjunto. En octubre, las obras entraron en la fase de cimentación de la estructura que protegerá los restos.
Las excavaciones arqueológicas han concluido y ahora se trabaja en el pilotaje que servirá de base para la futura estructura de protección. El proyecto contempla consolidar los restos conservados y preparar un espacio que ayude a comprender cómo era el edificio en época andalusí.
Conservar la historia para que pueda conocerse
La incorporación del capitel al patrimonio museístico ilicitano permitirá conservar una pieza que hasta ahora permanecía oculta y facilitar su estudio por parte de los especialistas.
Más allá de su valor artístico, el descubrimiento recuerda que la historia de Elche sigue presente bajo sus calles y en los restos que han llegado hasta nuestros días. Cada elemento recuperado puede ayudar a entender mejor cómo era la ciudad hace siglos, cómo se construía y de qué manera sus edificios fueron transformándose con el tiempo.
La futura musealización de los Baños Árabes pretende precisamente acercar ese patrimonio a la ciudadanía y a quienes visitan la ciudad. El reto será convertir los restos arqueológicos en un espacio comprensible para todos, capaz de explicar el pasado sin perder de vista la importancia de conservarlo.
El capitel hallado en la Plaça de la Fruita es una nueva pieza de ese relato. Su historia aún guarda preguntas por resolver, pero ya contribuye a ampliar el conocimiento de la Elche andalusí.