La medida afecta a determinados ejes del centro y de los barrios, pero no a toda la ciudad, y busca evitar que la transformación de bajos comerciales reduzca la actividad económica de proximidad
Las calles necesitan viviendas, pero también comercios, escaparates y negocios que mantengan la vida de los barrios. Con esa idea como argumento, el Ayuntamiento ha acordado suspender durante un año las nuevas licencias para convertir locales comerciales en viviendas en determinados ejes de la ciudad, mientras prepara una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
La decisión se ha adoptado este jueves, 29 de octubre, en la Junta de Gobierno Local y supone el inicio de la tramitación ambiental de la modificación puntual número 52 del planeamiento municipal. El objetivo es preservar la actividad comercial en las calles que el consistorio considera estratégicas, tanto en el centro histórico como en otras zonas de expansión.
El concejal de Estrategia Municipal, Francisco Soler, ha defendido que la ciudad debe seguir contando con comercios y servicios cerca de casa. A su juicio, la transformación progresiva de bajos comerciales en viviendas puede acabar dejando algunas calles sin los espacios necesarios para mantener una actividad económica estable.
Qué calles estarán protegidas
La suspensión afecta únicamente a las calles, plazas y avenidas incluidas en la delimitación municipal de los ejes comerciales. Entre las vías mencionadas por el Ayuntamiento figuran las calles Ángel, Antonio Machado, Corredora y Cristóbal Sanz, la plaza de Baix y la avenida de la Comunidad Valenciana, además de otras zonas.
No se trata, por tanto, de una prohibición general para todo el municipio. En las áreas que no estén incluidas en la medida se podrán seguir solicitando cambios de uso, siempre que cumplan los requisitos urbanísticos y legales correspondientes.
También hay una diferencia importante para los propietarios: las solicitudes presentadas antes de la suspensión podrán continuar su tramitación, según la información publicada sobre el acuerdo.
Proteger el comercio sin renunciar a nuevas viviendas
La decisión llega en un momento en el que la conversión de bajos comerciales en viviendas ha ganado peso en la actividad urbanística local. Entre 2023 y finales de septiembre de 2026 se registraron 521 expedientes relacionados con este tipo de cambio de uso.
El debate está en cómo compatibilizar dos necesidades de la ciudad: facilitar la creación de viviendas y mantener locales disponibles para comercios y servicios de proximidad. La postura del gobierno municipal es que ambas cuestiones deben abordarse sin que el crecimiento residencial termine por debilitar las calles con actividad comercial consolidada.
Soler ha insistido en que el Ayuntamiento sigue trabajando para aumentar la oferta de vivienda, pero considera necesario preservar determinados espacios para que los barrios mantengan su actividad económica y no se conviertan en zonas exclusivamente residenciales.
La suspensión abre ahora un periodo para avanzar en la modificación del PGOU. La regulación definitiva dependerá de la tramitación urbanística que debe seguir el documento, mientras que la medida acordada se limita a los ámbitos comerciales señalados por el consistorio.
El reto será encontrar un equilibrio entre la necesidad de disponer de más viviendas y la importancia de conservar calles donde comprar, hacer gestiones y encontrar servicios sin tener que desplazarse a otras zonas de la ciudad.