‘Lo Mollar. El origen de lo importante’ conecta la fruta con el trabajo de los agricultores, el consumo de temporada y la necesidad de dedicar tiempo a lo que de verdad importa.
A veces, detrás de una fruta hay mucho más de lo que vemos cuando la ponemos sobre la mesa. Hay familias que trabajan la tierra, un paisaje que se mantiene generación tras generación y una forma de entender el campo que también depende de las decisiones que tomamos al comprar. Esa es la idea que la Denominación de Origen Protegida (DOP) Granada Mollar de Elche quiere transmitir con su nueva campaña, ‘Lo Mollar. El origen de lo importante’.
La propuesta parte de un juego de palabras que encierra buena parte de su mensaje. Mollar es el nombre de la variedad de granada protegida por la denominación de origen, pero «lo mollar» también se utiliza popularmente para hablar de lo esencial, de aquello que realmente tiene valor. La campaña aprovecha ese doble significado para mirar más allá del producto y poner el foco en todo lo que hay detrás de él.
El territorio, las personas que mantienen vivo el campo, el tiempo que dedicamos a nosotros mismos y la elección de alimentos de temporada son algunos de los temas que vertebran esta iniciativa, presentada en un año especialmente significativo para la denominación, que celebra una década de reconocimiento europeo.
Una granada también habla de quienes la cultivan
El presidente de la DOP Granada Mollar de Elche, Francisco Oliva, resume el sentido de la campaña con una idea: comprar una granada con el sello de calidad no significa llevarse únicamente una fruta, sino respaldar también el trabajo de muchas familias, un paisaje y una manera de cuidar la tierra que se ha transmitido durante generaciones.
Oliva insiste, además, en que la continuidad del cultivo no depende exclusivamente de los agricultores. También influye la elección de quienes compran, especialmente cuando apuestan por productos de proximidad, de temporada y con un origen garantizado. «Cada elección cuenta», recuerda el presidente de la denominación.
Es una forma de reivindicar que las decisiones cotidianas tienen consecuencias y que mantener vivo un cultivo tradicional requiere tanto el esfuerzo de quienes lo trabajan como el respaldo de quienes lo consumen.
Tres historias para hablar de lo que importa
La campaña se desarrollará a través de una serie audiovisual compuesta por un tráiler y tres capítulos que se difundirán progresivamente en las redes sociales. La iniciativa cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Generalitat Valenciana.
La primera pieza invita a reflexionar sobre las cosas que no necesitan hacerse deprisa: una conversación, un paseo o el cuidado de la tierra. A partir de ahí, la serie se divide en tres propuestas: ‘Lo Mollar es… mantener vivo’, ‘Lo Mollar es… dedicarte un momento’ y ‘Lo Mollar es… cuidarse’.
La primera historia pone en primer plano a las personas que cultivan la granada y mantienen el paisaje agrícola. También recuerda que las decisiones de compra pueden contribuir a dar continuidad a esa actividad.
La segunda cambia el ritmo y propone mirar de otra manera un gesto tan sencillo como abrir y desgranar una granada. Lo presenta como una oportunidad para detenerse, disfrutar y dedicar un rato a uno mismo. Francisco Oliva defiende precisamente esa idea cuando señala que el tiempo que requiere preparar la fruta no tiene por qué ser tiempo perdido, sino una ocasión para disfrutar del momento.
El tercer capítulo se centra en el bienestar y en cómo las pequeñas decisiones de cada día, desde los alimentos que elegimos hasta nuestros hábitos, forman parte del cuidado personal.
Diez años protegiendo un producto ligado a su territorio
La campaña llega cuando la Granada Mollar de Elche cumple diez años de reconocimiento europeo como Denominación de Origen Protegida. Una década en la que la protección del origen y de las características diferenciadas del producto ha sido uno de los ejes del trabajo de la DOP.
El mensaje que plantea ‘Lo Mollar’ va más allá de promocionar una fruta durante su temporada. También busca recordar que detrás de los productos vinculados a un territorio hay personas, trabajo y un paisaje que merece conservarse.
En el caso de la granada mollar, esa relación con la tierra forma parte de una identidad agrícola que ha pasado de generación en generación. Y es precisamente ahí donde la campaña sitúa aquello que considera más importante: no solo la fruta que llega a la mesa, sino todo lo que hace posible que siga llegando.
