Hay días que uno recuerda perfectamente dónde estaba cuando recibió una noticia. El 25 de agosto de 2025 fue uno de esos días para el Ayuntamiento de Elche. Lo que comenzó como una incidencia informática terminó convirtiéndose en uno de los episodios más importantes de los últimos años para la administración municipal: un ciberataque que dejó inoperativo el sistema informático del consistorio y obligó a reconstruir buena parte de su infraestructura tecnológica.
Hoy, 26 de agosto de 2026, cuando ha pasado prácticamente un año desde aquel ataque, merece la pena detenerse un momento y recordar qué ocurrió, cuánto tiempo tardó en recuperarse la actividad administrativa y, sobre todo, qué consecuencias siguen siendo visibles un año después.
Porque la historia no terminó cuando los ordenadores volvieron a encenderse.
Todo comenzó la mañana del 25 de agosto
El Ayuntamiento comunicó oficialmente el ataque el mismo 25 de agosto de 2025. El sistema informático municipal había quedado inoperativo y el departamento de Innovación, junto con empresas especializadas en ciberseguridad, comenzó a analizar inmediatamente lo ocurrido.
Ese mismo día se reunió el Comité de Crisis del Esquema Nacional de Seguridad, mientras el Ayuntamiento mantenía contacto con el Centro de Seguridad TIC de la Comunitat Valenciana y el Centro Criptológico Nacional.
La primera decisión fue clara: contener el incidente y evitar que pudiera extenderse por la red municipal.
En las Oficinas Municipales de Atención a la Ciudadanía se mantuvo inicialmente la atención presencial, aunque no podían realizarse los trámites administrativos habituales mientras los sistemas permanecieran fuera de servicio.
La respuesta tuvo que organizarse prácticamente desde cero.
Un ataque que obligó a levantar una nueva red segura
En los días siguientes se conoció mejor la dimensión del problema. El Ayuntamiento explicó que el ataque había afectado a sus servidores y a numerosos equipos informáticos municipales.
Uno de los trabajos fundamentales fue revisar los dispositivos antes de volver a conectarlos. La estrategia consistió en recuperar la información disponible, limpiar y formatear los equipos y conectarlos progresivamente a una nueva infraestructura considerada segura.
El Ayuntamiento llegó a cifrar en más de 1.800 los ordenadores municipales que debían ser sometidos a este proceso. También se trabajó en la recuperación de las copias de seguridad disponibles.
Mientras tanto, los servicios municipales tuvieron que funcionar parcialmente con procedimientos alternativos. La Policía Local, por ejemplo, fue una de las áreas prioritarias desde el comienzo, junto con servicios relacionados con Hacienda, Servicios Públicos, Alcaldía y atención a la ciudadanía.
Y aquí está uno de los aspectos que mejor permite comprender la magnitud de aquel momento: durante varios días, una administración que habitualmente depende de cientos de procedimientos digitales tuvo que adaptarse a una situación extraordinaria en la que determinados procesos tuvieron que realizarse por vías alternativas.
Cinco días después empezaba a recuperarse la normalidad
El viernes 29 de agosto, cinco días después del ataque, el Ayuntamiento comunicaba que comenzaba una recuperación progresiva de sus servicios mediante una red segura.
No significaba que todo estuviera solucionado. Al contrario. La recuperación se planteó de manera escalonada porque conectar demasiado rápido los equipos podía volver a poner en riesgo la infraestructura.
Los servicios de atención ciudadana comenzaron a recuperarse progresivamente durante los primeros días de septiembre. El 9 de septiembre, el Ayuntamiento informaba de que las OMAC ya funcionaban con normalidad y habían realizado 5.927 trámites en una semana, entre ellos 2.185 certificados de empadronamiento.
La sede electrónica también volvió a estar operativa el 26 de septiembre, aunque el propio Ayuntamiento advertía entonces de que todavía quedaba trabajo para completar la recuperación de toda la infraestructura municipal. En ese momento se continuaba con el formateo de más de 1.800 ordenadores y la recuperación de copias de seguridad.
Los plazos administrativos estuvieron suspendidos hasta octubre
Una de las consecuencias más importantes para los ciudadanos fue la suspensión de los plazos administrativos.
Los procedimientos municipales quedaron paralizados desde el 25 de agosto como consecuencia del ataque. No fue hasta el 6 de octubre de 2025 cuando el Ayuntamiento levantó oficialmente la suspensión y reanudó los plazos de los procedimientos administrativos municipales y de Visitelche.
Es decir, aunque algunos servicios fueron recuperándose mucho antes, la normalización administrativa completa necesitó varias semanas.
Esta diferencia es importante. Una cosa era poder volver a atender a una persona en una oficina municipal y otra muy distinta recuperar toda la infraestructura necesaria para que los expedientes, aplicaciones, documentos y procedimientos administrativos pudieran funcionar con garantías.
¿Qué ocurrió con los datos?
Esta fue, probablemente, una de las cuestiones que más preocupación generó entre los ciudadanos.
El Ayuntamiento comunicó el incidente a la Agencia Española de Protección de Datos el 27 de agosto de 2025 debido a que se habían visto afectados datos personales gestionados en la prestación de servicios.
En septiembre, el consistorio señaló que el ataque había comprometido las tres dimensiones de la seguridad de la información: confidencialidad, integridad y disponibilidad. Al mismo tiempo, indicó que hasta entonces no se había detectado una divulgación de datos.
La investigación quedó en manos de la Policía Nacional y contó con la colaboración de organismos especializados como el CSIRT-CV, el Centro Criptológico Nacional y Europol, además de empresas especializadas contratadas para apoyar la recuperación.
Conviene ser especialmente prudentes en este punto. Un año después, no debemos convertir hipótesis o informaciones aparecidas durante aquellos días en certezas que no hayan sido confirmadas oficialmente.
La recuperación no terminó en septiembre ni en octubre
Quizá esta sea una de las partes menos visibles de toda aquella historia.
Cuando la sede electrónica volvió a funcionar y los plazos administrativos se reanudaron, desde fuera podía parecer que el problema estaba solucionado. Pero la reconstrucción tecnológica y administrativa continuó.
En febrero de 2026, el Ayuntamiento informó de que todavía estaba liquidando atrasos relacionados con el ciberataque. Según explicó entonces, el incidente había provocado la pérdida de expedientes correspondientes al periodo comprendido entre febrero y agosto de 2025, que tuvieron que volver a ser tramitados y generaron retrasos en procedimientos que ya estaban iniciados.
Es una consecuencia especialmente importante porque demuestra que el impacto de un ataque informático no desaparece necesariamente cuando se recuperan los ordenadores.
Un expediente perdido, un procedimiento que debe reconstruirse o una información que tiene que recuperarse desde otras fuentes puede seguir generando trabajo muchos meses después.
Un año después todavía quedan algunas huellas
Y aquí llegamos al presente.
La página municipal dedicada al ciberataque permite comprobar que el episodio tuvo consecuencias que han ido mucho más allá de aquel mes de agosto. La administración electrónica se recuperó, los servicios fueron restableciéndose y los procedimientos administrativos volvieron a funcionar, pero todavía existen referencias en determinados servicios municipales a la información que tuvo que recuperarse después del ataque.
Un ejemplo especialmente significativo aparece en la información del área de Urbanismo. El Ayuntamiento señala que, para garantizar la correcta tramitación de determinados expedientes, los interesados deben volver a presentar documentación que fue remitida entre el 10 de febrero y el 26 de agosto de 2025, debido a la recuperación de información afectada por el ciberataque.
También la consulta en línea de determinados fondos del Archivo Histórico Municipal continúa apareciendo condicionada por las consecuencias del ataque, según la información publicada en la sede electrónica municipal.
Son detalles que quizá no ocupan grandes titulares, pero que ayudan a entender que la recuperación de una administración después de un ataque de estas características es un proceso mucho más largo que volver a poner en funcionamiento una página web.
La seguridad pasó a ocupar un lugar todavía más importante
Después del ataque, el Ayuntamiento reforzó sus medidas tecnológicas y organizativas y puso en marcha formación en ciberseguridad y protección de datos para el personal municipal.
La propia recuperación se diseñó precisamente bajo esa premisa: no se trataba simplemente de volver a encender los equipos, sino de hacerlo construyendo una red segura y evitando que una recuperación precipitada pudiera reproducir el problema.
También se creó una comisión de investigación interna para tratar de esclarecer los hechos relacionados con el ataque.
Todo ello ha obligado al Ayuntamiento a invertir recursos económicos y humanos en recuperar sistemas, adquirir equipamiento y reforzar su infraestructura tecnológica.
Un año después, una lección que va mucho más allá de los ordenadores
Cuando escuchamos hablar de un ciberataque, es fácil imaginar que el problema afecta únicamente a ordenadores y servidores.
Lo ocurrido en Elche demostró que no es así.
Un ataque informático contra una administración municipal puede terminar afectando a la atención ciudadana, a los expedientes, a los plazos administrativos, a los servicios internos y al trabajo diario de cientos de empleados públicos.
También puede dejar consecuencias que aparecen meses después, cuando alguien necesita recuperar un documento, continuar un expediente iniciado antes del ataque o reconstruir información que ya estaba incorporada a un sistema.
Por eso, un año después, quizá la mejor manera de recordar aquel 25 de agosto de 2025 no sea únicamente hablar del día en que los sistemas dejaron de funcionar.
Es hablar también de las semanas de recuperación, de los trabajadores que tuvieron que adaptarse a una situación completamente excepcional, de los técnicos que tuvieron que reconstruir sistemas, de los ciudadanos que tuvieron que esperar y de todo aquello que todavía hoy conserva alguna huella de aquel apagón digital.
El Ayuntamiento recuperó sus servicios y los procedimientos administrativos volvieron a ponerse en marcha. Pero la historia de aquel ciberataque todavía tiene algunos capítulos abiertos.
Y eso también forma parte de la historia reciente de nuestra ciudad.