El Decreto Maricarmen llega dividido y la protesta por la vivienda no da el asunto por cerrado

Esto acaba de empezar

El Gobierno ha aprobado dos reales decretos-ley en lugar del único texto reclamado por el movimiento de inquilinos, mientras la acampada de Sol mantiene la movilización y prepara nuevas protestas para el 3 y 4 de octubre

Hay decisiones políticas que pueden parecer una cuestión de procedimiento desde un despacho, pero que adquieren otro significado cuando se miran desde la calle. Y la vivienda es precisamente uno de esos asuntos.

El Gobierno ha decidido convertir en dos reales decretos-ley las medidas que durante los últimos días se habían agrupado alrededor del denominado «Decreto Maricarmen», bautizado así después del desahucio de una mujer de 87 años en Madrid que terminó convirtiéndose en el detonante de una movilización mucho más amplia.

El Consejo de Ministros aprobó este martes un decreto centrado en la protección de la función social de la vivienda y la ampliación de la oferta asequible y otro dedicado a reforzar la estabilidad de los contratos de alquiler. Ambos tendrán que ser convalidados por el Congreso.

Y aquí está una de las cuestiones que más críticas ha provocado entre quienes llevan días protestando en la Puerta del Sol: se había reclamado un único paquete de medidas y finalmente han llegado dos textos diferentes.

El movimiento quería un único decreto

El Sindicato de Inquilinas ha calificado de «vergonzoso» el fraccionamiento y ha anunciado que la acampada de Sol continuará. Sus portavoces han defendido que las reivindicaciones debían quedar recogidas en un único texto y han advertido de que analizarán con detalle el contenido de los decretos antes de valorar definitivamente su alcance.

Es importante separar aquí los hechos de las valoraciones.

Que existan dos decretos es un hecho.

Que esa división sea considerada insuficiente o una estrategia política por parte del movimiento de inquilinos es una valoración de sus portavoces.

Y ambas cosas forman parte de lo que está ocurriendo.

¿Qué ha aprobado realmente el Gobierno?

El primero de los reales decretos-ley incluye, entre otras medidas, la ampliación hasta 2030 de determinadas medidas de protección frente a desahucios, la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones para combatir determinados usos fraudulentos, restricciones a determinadas compras especulativas de vivienda por fondos y la posibilidad de prorrogar durante dos años determinados contratos que finalicen antes del 31 de diciembre de 2028.

El segundo texto aborda la estabilidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual y contempla mecanismos de prórroga para determinados contratos.

Por tanto, no estamos ante dos decretos vacíos ni ante la ausencia total de medidas. El Gobierno sostiene que el paquete pretende reforzar la protección de los hogares vulnerables, contener determinadas situaciones de inseguridad residencial y ampliar la vivienda asequible.

Pero tampoco es cierto que se haya aprobado exactamente aquello que reclamaba el movimiento de inquilinos.

Ahí está precisamente el origen del conflicto.

La calle esperaba otra respuesta

La acampada de Sol no ha desaparecido con el anuncio del Gobierno. Al contrario, sus participantes han decidido mantener la protesta y han planteado nuevas movilizaciones.

El movimiento de inquilinos ha anunciado convocatorias para los días 3 y 4 de octubre en distintas ciudades del Estado, bajo el lema «Esto acaba de empezar». Sindicato de Inquilinos e Inquilinas  informa también de que la acampada continúa y que la protesta pretende extenderse a otras ciudades.

El mensaje es claro: para quienes participan en esta movilización, la aprobación de los dos decretos no significa que el problema de la vivienda esté solucionado.

Y, sinceramente, resulta difícil pensar que un problema tan complejo como el acceso a una vivienda pueda quedar resuelto simplemente con la aprobación de una norma.

Esto acaba de empezar

La pregunta que queda abierta

Aquí es donde creo que merece la pena detenerse.

¿Era necesario dividir el denominado «Decreto Maricarmen» en dos textos para conseguir que algunas de sus medidas pudieran avanzar en el Congreso?

El Gobierno tendrá sus razones y sus negociaciones parlamentarias. De hecho, la aprobación de los decretos no supone todavía que hayan quedado definitivamente convalidados: el Congreso deberá pronunciarse sobre ellos.

Pero desde la calle la lectura es diferente.

El Sindicato de Inquilinas considera que dividir las medidas puede poner en riesgo que todas salgan adelante y reclama que las reivindicaciones se aborden de forma conjunta.

Ese desacuerdo es precisamente el que mantiene encendida la protesta.

Esto acaba de empezar

¿Y qué ocurre si las protestas llegan a Elche?

Esta es quizá una de las cuestiones que más nos interesa como medio local.

La convocatoria anunciada para el 3 y 4 de octubre plantea movilizaciones en distintas ciudades del Estado. Y viendo cómo está el acceso a la vivienda también en nuestra ciudad, quizá ha llegado el momento de que alguien dé el paso y convoque una movilización en Elche. Porque si «Esto acaba de empezar», Elche tampoco debería quedarse al margen de ese debate.

Pero el debate sobre la vivienda sí está muy presente en nuestra ciudad.

Los precios de compra y alquiler, las dificultades de los jóvenes para emanciparse y el acceso a una vivienda asequible forman parte de una conversación que va mucho más allá de Madrid.

Por eso, si finalmente se convocan movilizaciones en Elche, habrá que informar de ellas con todos los datos y escuchar las diferentes posiciones. Quienes decidan participar podrán hacerlo y quienes no lo hagan también tendrán derecho a expresar su posición.

Lo importante es que el debate sobre la vivienda no quede reducido a una guerra de consignas.Esto acaba de empezar

Esto acaba de empezar

Hay algo que sí parece evidente después de estos últimos días: el problema de la vivienda ha vuelto con fuerza al centro de la conversación pública.

El caso de Maricarmen puso rostro a una realidad que muchas personas sienten de una manera mucho menos visible: la dificultad para mantener una vivienda, pagar un alquiler o encontrar un hogar que encaje con los ingresos de una familia.

El Gobierno ha aprobado medidas. El Congreso tendrá que decidir ahora sobre ellas. El movimiento de inquilinos considera que no son suficientes y mantiene la movilización.

Y las próximas jornadas permitirán comprobar hasta dónde llega esta protesta y qué respuesta consigue generar.

El lema que han elegido para las movilizaciones del 3 y 4 de octubre resume perfectamente el momento que estamos viviendo:

«Esto acaba de empezar».

 

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas /AFPRESS

 

Ir al contenido